lunes, 2 de agosto de 2010

"«Al sacudir por las montañas el yugo de una pesadilla, es
en vano que extienda los brazos hacia el, en vano que lo
busque por la noche en mi lecho, cuando un sueño feliz y
sencillo me hace creer que estoy en el campo, sentada a
su lado, estrechando su mano y llenándolo de besos. ¡Ah!,
cuando todavía embriagada por el sueño busco esa mano
y me despierto, un torrente de lágrimas brota de mi corazón
oprimido y lloro sin consuelo en las tinieblas de lo
porvenir.»"

No hay comentarios: